Ya he hablado otras veces de la relación de Celia con los dos gatos, pero creo que no es suficiente. La relación entre gatos y bebés/niños está muy estigmatizada y es necesario insistir en las experiencias positivas para romper este mito que perjudica a los peludos.
Respecto al comportamiento de los gatos con bebés: tal y como yo vaticiné antes de que naciese Celia, el gato mayor, U., la vigila de lejos y huye en cuanto ella se acerca, ahora que gatea. T. es más "amorosa" y se deja tocar, besar, abrazar y arrancar pelo.
Hay que vigilar a Celia porque es muy bruta y el animal llega un punto que se agobia (normal). En nuestro caso, decidimos dejar que ellas "arreglen" sus cosas bajo nuestra supervisión y así Celia va aprendiendo que hay un límite. Esto se traduce en que T. muy de vez en cuando, cuando ya no puede más, le coge la mano entre los dientes sin apretar ni marcar, como dando un aviso. Y Celia lo entiende y cada vez es más cuidadosa.
Sin duda, T. es su mascota. La prefiere incluso a P., nuestro perro que, como buen cachorro, aún es demasiado movido y también demasiado grande para ella. Después de mamá y papá, los siguiente que ha aprendido a decir es "Tita", que es su versión del nombre de la gata :)
Por las mañanas, cuando se despierta a mi lado, abre los ojos, sonríe y me dice: "Tita?". Entonces me levanto, abro la puerta y llamo a "Tita", que acude corriendo a saludarla y la hace la bebé más feliz de la tierra.
La relación entre bebés y gatos es perfectamente plausible. Los gatos son muy cuidadosos, cautos, respetuosos. En mi experiencia, el perfecto amigo de tu bebé.
Recordad siempre importantísimo desparasitar (parásitos internos) cada 3 meses y una pipeta para pulgas y garrapatas 1 vez al mes.
¿Tenéis experiencia en la relación bebés y mascotas?
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viernes, 17 de julio de 2015
miércoles, 27 de agosto de 2014
Mascotas y bebés
Una de nuestras "preocupaciones" cuando empezamos la aventura de ser padres era cómo se lo tomarían los ya habitantes de la casa: L., U. y T. Y pongo "preocupaciones" entre comillas, porque uno ya conoce a sus animales y sabe más o menos cómo van a reaccionar. El problema, otra vez más, es la gente. Y es que desde que dimos la noticia del embarazo, al menos 4-5 veces al mes hemos tenido que escuchar todo tipo de comentarios sobre los peligros múltiples y variados de tener un bebé y animales en casa.
Hoy me voy a centrar en el comportamiento, dejando de lado todo tipo de amenazas toxoplásmicas, parasitarias, de quistes chungos, etc.
En cuanto a los gatunos no había ninguna duda. Quienes tenéis gatos, a no ser casos especiales, ya sabéis que por lo general hay dos tipos de gatos:
1) los que van a su rollo, tipo U., que es un asocial y
2) los que son demasiado cariñosos, tipo T., que podría estar todo el día pegada
En la siguiente secuencia donde están los dos viendo a la perra de mis padres, os daréis cuenta de la reacción tan diferente: mientras que cuando la perra se acerca T. da un paso al frente y se agacha para acercarse, U. se retira y se pone a la defensiva:
Uno y otro tipo son inofensivos: los primeros, porque ni se acercarán al bebé, y los segundos, porque lo único que quieren son mimitos y no le harán daño. Además, un gato pesa unos 3-6 kilos, así que no supone una gran amenaza.
En el caso de L. es diferente... es una perra de casi 20 kilos y aunque no es nada violenta, sí que sabíamos que tendríamos que tener más precaución en el momento en que se conocieran, estar con las dos en la misma habitación, etc. porque simplemente con un mal golpe que le pueda dar con una pata ya le podría hacer daño.
Os cuento las reacciones de cada uno:
Cuando llegamos a casa del hospital, estaban sólo los gatos (L. se había quedado con mis suegros). El primero en darse cuenta de que había llegado un bebé fue U. (que es el más veterano y el más listo). Dejamos el maxicosi en el suelo, se acercó y la olfateó, manteniendo la distancia siempre. Una vez olfateada, se retiró y ya no se ha vuelto a acercar a menos de un metro.
A T. la tuve que despertar porque como estaba durmiendo no se enteraba de nada. En cuanto vio el maxicosi en el suelo, salió medio corriendo para ver qué había dentro. Cuando se dio cuenta de que lo de dentro se movía, dio un paso adelante hasta poner la pata delantera dentro del maxicosi (un poco bruscamente) y el maxicosi se tambaleó. Y aquí viene lo mejor, porque U., que estaba viendo la maniobra de T. que es un poco alocada, vino enseguida y la echó literalmente del maxicosi dándole un par de toques con la cabeza, marcándole el territorio del bebé. T. se dio por enterada inmediatamente y se retiró. En el caso de T., como es tan "pegadiza" sí que se ha acercado a ella varias veces, pero siempre sin molestarla. Lo más extraño que ha hecho por ahora fue subirse al capazo y se acostarse en sus pies, pero sin tocarla (y la niña ni se enteró).
Con L. lo hicimos muy mal. Les pedimos a mis suegros que la trajeran porque nos vino visita (error), así que cuando la perra llegó estábamos nosotros dos (que hacía 3 días que no nos veía), la bebé, la prima de J. con su perrita, mis padres, mis suegros y mi cuñado... Total, que nerviosa de 0 a 10 un 11. Aún encima la niña la cogió mi suegra y no es muy amante de los animales, así que escapaba con la niña y le daba patadas a la perra. Un desastre total.
Hasta que se fueron todas las visitas y pasaron unas horas la pobre no se tranquilizó. Y una vez tranquila, ya todo fue sobre ruedas. Ahora la trata como a uno más de la manada. Si llora, viene la mira. De vez en cuando intenta darle un lametón, pero adaptado al tamaño de la peque, le da lametones pequeños... La respeta mucho y necesita ir a saludarla por las mañanas y antes de irse a dormir. Es un amor.
Ni que decir tiene que no hemos dejado nunca sola a la peque con ninguno de los tres sin vigilancia, a pesar de que todo va muy bien. En la siguiente etapa, cuando empiece a caminar, aún tendremos que estar más atentos porque puede ser un problema que agarre a alguno de los gatos o que intente sacarle la comida a la perra. Con esto último hay que tener especial precaución.
Y eso es todo desde este pequeño zoológico que tenemos en casa montado. Así que futuras mamás que tengáis mascotas en casa: no pasa nada. Tomaros vuestro tiempo, estad tranquilas y ya veréis qué rápido se adaptan!
Hoy me voy a centrar en el comportamiento, dejando de lado todo tipo de amenazas toxoplásmicas, parasitarias, de quistes chungos, etc.
En cuanto a los gatunos no había ninguna duda. Quienes tenéis gatos, a no ser casos especiales, ya sabéis que por lo general hay dos tipos de gatos:
1) los que van a su rollo, tipo U., que es un asocial y
2) los que son demasiado cariñosos, tipo T., que podría estar todo el día pegada
En la siguiente secuencia donde están los dos viendo a la perra de mis padres, os daréis cuenta de la reacción tan diferente: mientras que cuando la perra se acerca T. da un paso al frente y se agacha para acercarse, U. se retira y se pone a la defensiva:
![]() |
| U. y T. observando a la perra de mis padres. Secuencia de: hay un perro ahí fuera/ el perro ha entrado/ el perro ha entrado y se ha acercado |
Uno y otro tipo son inofensivos: los primeros, porque ni se acercarán al bebé, y los segundos, porque lo único que quieren son mimitos y no le harán daño. Además, un gato pesa unos 3-6 kilos, así que no supone una gran amenaza.
En el caso de L. es diferente... es una perra de casi 20 kilos y aunque no es nada violenta, sí que sabíamos que tendríamos que tener más precaución en el momento en que se conocieran, estar con las dos en la misma habitación, etc. porque simplemente con un mal golpe que le pueda dar con una pata ya le podría hacer daño.
Os cuento las reacciones de cada uno:
Cuando llegamos a casa del hospital, estaban sólo los gatos (L. se había quedado con mis suegros). El primero en darse cuenta de que había llegado un bebé fue U. (que es el más veterano y el más listo). Dejamos el maxicosi en el suelo, se acercó y la olfateó, manteniendo la distancia siempre. Una vez olfateada, se retiró y ya no se ha vuelto a acercar a menos de un metro.
A T. la tuve que despertar porque como estaba durmiendo no se enteraba de nada. En cuanto vio el maxicosi en el suelo, salió medio corriendo para ver qué había dentro. Cuando se dio cuenta de que lo de dentro se movía, dio un paso adelante hasta poner la pata delantera dentro del maxicosi (un poco bruscamente) y el maxicosi se tambaleó. Y aquí viene lo mejor, porque U., que estaba viendo la maniobra de T. que es un poco alocada, vino enseguida y la echó literalmente del maxicosi dándole un par de toques con la cabeza, marcándole el territorio del bebé. T. se dio por enterada inmediatamente y se retiró. En el caso de T., como es tan "pegadiza" sí que se ha acercado a ella varias veces, pero siempre sin molestarla. Lo más extraño que ha hecho por ahora fue subirse al capazo y se acostarse en sus pies, pero sin tocarla (y la niña ni se enteró).
Con L. lo hicimos muy mal. Les pedimos a mis suegros que la trajeran porque nos vino visita (error), así que cuando la perra llegó estábamos nosotros dos (que hacía 3 días que no nos veía), la bebé, la prima de J. con su perrita, mis padres, mis suegros y mi cuñado... Total, que nerviosa de 0 a 10 un 11. Aún encima la niña la cogió mi suegra y no es muy amante de los animales, así que escapaba con la niña y le daba patadas a la perra. Un desastre total.
Hasta que se fueron todas las visitas y pasaron unas horas la pobre no se tranquilizó. Y una vez tranquila, ya todo fue sobre ruedas. Ahora la trata como a uno más de la manada. Si llora, viene la mira. De vez en cuando intenta darle un lametón, pero adaptado al tamaño de la peque, le da lametones pequeños... La respeta mucho y necesita ir a saludarla por las mañanas y antes de irse a dormir. Es un amor.
Ni que decir tiene que no hemos dejado nunca sola a la peque con ninguno de los tres sin vigilancia, a pesar de que todo va muy bien. En la siguiente etapa, cuando empiece a caminar, aún tendremos que estar más atentos porque puede ser un problema que agarre a alguno de los gatos o que intente sacarle la comida a la perra. Con esto último hay que tener especial precaución.
Y eso es todo desde este pequeño zoológico que tenemos en casa montado. Así que futuras mamás que tengáis mascotas en casa: no pasa nada. Tomaros vuestro tiempo, estad tranquilas y ya veréis qué rápido se adaptan!
jueves, 20 de febrero de 2014
Mis proyectos de costura...
Desde que descubrí mi tienda fetiche de telas en Sabadell, donde es posible comprar tela de baberos a 1€ el metro, he ido acumulando retales y más retales. Siempre que voy es una tentación, como no sabes si al día siguiente encontrarás la misma tela, "hay que aprovechar". El caso es que tengo todo un alijo en casa...
Al saber que era "niña", pensé que podría usar algunas de las telas que tengo que son más "amorosas" (lino y algodón) para hacerle ropita a la peque. Este fin de semana me puse manos a la obra y estuve seleccionando las que irían bien para ir haciéndole cositas para cuando nazca, en Agosto. Y las seleccionadas fueron....
Para los patrones, compré en Amazon dos libros de edición francesa, que me encantan.
Tengo varios de mujer y ahora ha sido genial comprar los de bebé también. Son preciosos.
El de la izquierda ya lo tenía, trae ropa de mujer, hombre, niño/a y bebé. Lo que más me gusta es un gorrito de tela liberty
Y este modelito será seguramente lo siguiente que le haré, me tiene enamorada!
Este fin de semana me pondré manos a la obra... y tengo ya un voluntario ayudante dispuesto a mantener las telas bien planchadas...
Feliz viernes!
miércoles, 15 de enero de 2014
MiércolesMudo: Liándola parda...
Nada como llegar a casa un duro día después del trabajo y encontrarte a estos dos destrozando el sofá...
jueves, 19 de diciembre de 2013
Y finalmente... os presento a U.
Para el final de la tanda de presentaciones, he dejado al "mayor" de la casa. Lleva conmigo 12 años ya. Lo adopté cuando llegué a Barcelona. Lo tenían en una casa ocupa donde tenían varios perros y un montón de gatos y gatitos. Tendría unos 2 meses y casi no podía ni caminar, parecía muy débil.
Digo que parecía, porque al día siguiente de tenerlo en casa, ya empezó lo que iban a ser 2 añosde pesadilla moviditos.
Travieso no, ha sido lo siguiente... sobre todo los dos primeros años, pero sigue haciendo de las suyas... entre su Top Fechorías: romper la televisión de mis padres (en concreto, la tiró al suelo y después se veía rosa), arrancar la tela de los altavoces de mi padre, romper fundas de sofá una tras otra, saltar por las paredes con las patas de atrás para que después tengas que ir limpiando las marcas, vaciarte los estantes/cajones del armario enteritos (y cuando llegas, te encuentras una montaña de ropa en el suelo), abrir con la pata el mueble del baño (y vaciártelo entero también), meter la pata en el vaso de agua de las visitas y luego salpicarles al sacudirla...
Es el gato más listo que he tenido. Tiene cientos de registros en la expresión de su cara que te hacen saber si está enfadado, contento, con ganas de juerga o aburrido. Sólo come pienso, jamás ha probado ni ha querido probar la comida humana. Puedes dejar una pata de jamón encima de la mesa y ni se acercará. Y tiene obsesión con lavarse, así tiene el pelaje blanco siempre tan inmaculado.
Con L. nunca se ha llevado bien... pero con T.T. está viviendo una segunda juventud. Y cuando L. se va a dormir y nosotros nos encerramos en la habitación para evitar ser pisoteados en medio de la noche, hacen carreras derrapando por el salón.
Digo que parecía, porque al día siguiente de tenerlo en casa, ya empezó lo que iban a ser 2 años
Travieso no, ha sido lo siguiente... sobre todo los dos primeros años, pero sigue haciendo de las suyas... entre su Top Fechorías: romper la televisión de mis padres (en concreto, la tiró al suelo y después se veía rosa), arrancar la tela de los altavoces de mi padre, romper fundas de sofá una tras otra, saltar por las paredes con las patas de atrás para que después tengas que ir limpiando las marcas, vaciarte los estantes/cajones del armario enteritos (y cuando llegas, te encuentras una montaña de ropa en el suelo), abrir con la pata el mueble del baño (y vaciártelo entero también), meter la pata en el vaso de agua de las visitas y luego salpicarles al sacudirla...
Es el gato más listo que he tenido. Tiene cientos de registros en la expresión de su cara que te hacen saber si está enfadado, contento, con ganas de juerga o aburrido. Sólo come pienso, jamás ha probado ni ha querido probar la comida humana. Puedes dejar una pata de jamón encima de la mesa y ni se acercará. Y tiene obsesión con lavarse, así tiene el pelaje blanco siempre tan inmaculado.
Con L. nunca se ha llevado bien... pero con T.T. está viviendo una segunda juventud. Y cuando L. se va a dormir y nosotros nos encerramos en la habitación para evitar ser pisoteados en medio de la noche, hacen carreras derrapando por el salón.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Con la oreja lambida
En esta entrada, sólo me creerán los que tienen o han tenido animales de compañía... los demás pensaréis que se me ha ido la cabeza con tanto ambiente rural (y puede que sí, un poco). Lo que sí es cierto es que quizás antes no tenía tiempo ni humor para fijarme en estas cosas...
La semana pasada, el lunes, U. -nuestro gato mayor- empezó a lamerle la oreja derecha a T.T. -nuestra gatita de 4 meses-. Normalmente, él, cual hermano mayor, la acicala y la lava todos los días, pero me fijé que ponía especial celo en limpiarle la oreja derecha y no la izquierda... cosas de gatunos, pensé, y no le di más importancia.
Al día siguiente, el martes, comenzó también a chuparle la oreja derecha L. y vamos, ya me empecé a mosquear... además de estar todo el día echándole bronca a los dos para que la dejasen en paz. La miré por si tuviese algo, pero nada: limpia como una patena.
El miércoles estuve todo el día chillando a diestro y siniestro y conseguí mantenerlos alejados de la pobre T.T. que tenía ya todo el pelo pincho rechupeteado al más puro estilo "Algo pasa con Mary". Pero no fue hasta el jueves por la mañana cuando la volví a mirar y tenía toda la oreja llena de cera compacta e incluso pus.
La llevé esa misma tarde a la veterinaria y efectivamente, otitis al canto. Le conté que U. y L. le habían estado "lambeteando" y me confirmó que ese era "el primer síntoma" de que tenía infección.
Después de tantos años viviendo con animales, aún son capaces de sorprenderme.
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