La semana pasada terminamos de arreglar la habitación donde dormiremos los tres. Como ya sabéis, la casita tiene más de 300 años, hacía más de 30 años que no vivía nadie aquí y seguramente más de 100 donde nadie había reformado nada... así que hemos tenido que hacer una reforma con mayúsculas.
La que va a ser nuestra habitación es la única que da a la fachada principal, por lo que tiene el privilegio de tener balcón.
Aunque la casa estaba muy mal, esta habitación no era de las peores... o por lo menos yo desde el principio ya le vi potencial y decidí que sería la nuestra. Debe estar partida, porque el tabique del fondo (donde están las sillas), es el que dividió la casa y la fachada en dos con una línea vertical. En la otra mitad de la casa viven nuestros vecinos.
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| Este es el antes |
La habitación tiene otra habitación muy pequeñita dentro (aunque seguramente antes de cortar la casa por la mitad, sería más grande). Le llamaban la "habitación del oro" (a la derecha, las fotos del medio y la de abajo). Cuenta la leyenda que ahí era donde guardaban el oro y que lo entraban a paladas... aunque os puedo asegurar que si había oro, ya no queda nada de nada. Lo que sí que confirma la leyenda es la cantidad de cerrojos que tenía la puerta de esta habitación, que era mucho más segura que las otras.
Parece que después esta habitación pasó a ser la habitación de la panadería, porque la puerta de la habitación de oro está llena de anotaciones de cuánto pan se llevaba cada cliente y cuánto dejaban a deber. Me gusta tanto que la he dejado tal cuál y aún se puede leer la letra curva cuidadosamente manuscrita.
En esta habitación pusimos suelo, cambiamos el balcón por uno de madera y doble cristal, pusimos electricidad y pintamos (aunque de un color bastante parecido al original). La habitación del oro ha pasado a ser un vestidor, pero eso será otro post.
El resultado final ha sido el siguiente:
La decoración ha sido otra vez "low cost".
La cama y el colchón son de Ikea, al igual que la cunita de Celia (modelo Singlar adaptado como cuna de colecho, 19,99€).
Los cuadritos me los hizo una amiga de Coruña como regalo de boda. Son de cerámica y en uno pone el nombre de J, en otro mi nombre, el tercero el nombre de mi pueblo (donde nos casamos) y en el último, la fecha (1.9.12).
La lámpara es de cristal hecha a mano, también de Ikea, pero comprada en el apartado de últimas unidades a 5,99€ (cuesta 19,95€).
El balcón falta barnizarlo, porque el color original es tirando a naranja y lo he cambiado en el resto de ventanas por un color roble oscuro, pero con el embarazo me quedaron los tres balcones de la fachada sin barnizar.
El cojín es de terciopelo color vino (lo he hecho yo con un retal), a juego con la cortina de seda natural (Zara home rebajas: 90€ precio inicial, 9,95€ precio rebajado... un chollazo!) y también a juego con el color de los cuadros (que están anonimizados, como podéis ver jeje).
La funda nórdica es de Zara Home también. No recuerdo el precio, pero también la compré en rebajas. Es de algodón y tiene los bordes de encaje beig, aunque entre el pie de la cama y la cuna no luce lo que debería.
Por último, pusimos una alfombra que compramos en Suecia en el viaje de novios y que también nos hace juego con los colores de la habitación y nos recuerda lo bien que lo pasamos.
En esta foto podéis apreciar mejor la puerta de la "habitación del oro" que ahora es vestidor y la puerta de entrada a la habitación. La puerta no es la original (era de 1,65 de altura y J. mide 1,86), pero también es antigua. La compramos en un derribo con su marco original y la restauramos y pintamos con esmalte color blanco mate.
¿Qué os parece el resultado? A mi me ha vuelto a sorprender lo bien que ha quedado teniendo en cuenta la poca inversión y la necesidad de aprovechar cosas que ya teníamos para no pasarnos del presupuesto.
Como curiosidad, os diré que aún no hemos dormido ahí, la tengo preparada para dormir cuando lleguemos del hospital con la peque. Así que hasta que seamos tres no la estrenaremos :-)
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