Los comienzos con la LME fueron lo peor: en el hospital con el sacaleches+jeringuilla porque no se agarraba al pezón. Dejamos el sacaleches por niña+ pezoneras. Y, finalmente, dejamos la pezonera por niña directamente a la semana de estar en casa.
Por las noches duerme muy bien, sólo se despierta para hacer 3-4 tomas de unos 10 minutos y volvemos a dormir (bendito colecho!), pero por el día (de 10 de la mañana a 11 de la noche) sólo quiere teta. Intentar hacer algo que no suponga tener la teta fuera es misión imposible, parece que sólo tiene programados dos modos diurnos: teta o llanto inconsolable.
Por supuesto que me encanta poder darle el pecho y no lo cambiaría, pero para que mentir: es un sacrificio importante. Además de encontrarme 12 horas atada al sofá o a la cama (aún no logro hacer piruetas, caminar o ir al baño con la niña en la teta), me encuentro con que al final del día mis pobres pezones no soportan ni el roce del camisón.
Y ni que hablar de los moratones en los pezones (producto de algún chupetón fuera de sitio con alevosía y nocturno) y del accidente de la pezonera... cuando una noche me la coloqué justo encima del pezón y después de una media hora chupando nos dimos cuenta (Celia también se dio cuenta porque no salía nada). "Unfortunately" ya me había "formado" un pezón encima del pezón real y todo acabó en una herida a carne viva y la consiguiente postilla y cicatriz de guerra.
Todas las madres con las que lo comento me dicen que es una etapa y que la cosa va a mejor (pero también decían que las contracciones tampoco dolían tanto...)