La consulta estaba en un centro médico público de Huesca. Tenía la primera cita de la mañana, así que fui la primera y cuando me fui tampoco había nadie esperando.
Dentro de la consulta había un sillón de dentista y todo el instrumental que hay normalmente en cualquier dentista privado. El médico me preguntó mis datos, los datos del embarazo y luego me invitó a sentarme en el sillón para examinarme.
Miró mis dientes, anotó los dos implantes que tengo y me dijo que estaba todo correcto, que no tenía caries ni sarro.
Entonces preparó una cubeta con flúor (como la de la foto), me la colocó arriba y abajo y me dijo que me pusiera de pie, enfrente de una papelera, para no pringar todo con las babas que te van cayendo.
Fuente (dentistaenlared.com)
Me tuvo allí unos 5 minutos hasta que me avisó que tirara todo y que escupiera, pero sin tragar. No había desayunado aún y me dio la mala noticia de que no podía tomar nada en 30 minutos ni lácteos en el resto del día.
Antes de salir, me dio un papelito para que en recepción me diesen cita para el mes de Junio para volver a ir y ponerme otra cubeta de flúor.
En principio todo bien, pero tampoco me pareció que se fijase mucho. Algo de sarro sí que tengo (lo veo con el espejo), aunque él dijera que no. Y al día siguiente (ya es mala suerte), me tuve que ir de urgencias a un dentista en Zaragoza (era el día de reyes) porque se me había aflojado un implante y me lo tuvieron que volver a atornillar.
Lo del flúor no me parece ni bien ni mal. El médico no me dio ninguna explicación de por qué me ponía flúor y en internet he leído que no está demostrado que aporte ningún beneficio para las embarazadas.
De todas formas, iré otra vez en Junio, porque tampoco pierdo nada. Eso sí: desayunaré bien primero! :-)
