Mostrando entradas con la etiqueta LM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LM. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2015

Quién es el responsable de la teta?

Hace unos meses, una amiga parió y decidió dar LME a su bebé. Tras intentarlo durante semanas, tras una cesárea, sin contar con el apoyo de nadie y, es más, con toda la familia en contra, desistió. Aun así, siguió con lactancia mixta hasta los 3-4 meses.

Hablando con ella largo y tendido, me comentaba que su familia la culpaba (aún a día de hoy y con bastante frecuencia) de los problemas de peso del niño porque ella se había “empeñado” en darle la teta.

Vamos por partes:
  •           Escoger el modo de alimentación de tu hijo (ya sea teta o biberón) no es “empeñarse”. No me cabe en la cabeza que ninguna madre/padre tome una decisión así sin haberlo meditado mucho, haberse informado (al menos algo) y haber adaptado todo ello a sus circunstancias.
  •           La responsabilidad sobre el modo de alimentación NO es exclusiva de las madres. ¿El padre no tiene nada que decir? ¿No es acaso su hijo también? ¿Se ha tomado el padre la responsabilidad al mismo nivel que la madre, se ha informado y ha tomado una decisión meditada sobre la alimentación del bebé? Es muy fácil “pasar la bola” y culpar a la madre. Sobre todo, en el caso de la "teta", porque la teta está en tu cuerpo y parece que la responsabilidad recae exclusivamente en ti por ese hecho.
  •           Y por último: “la teta” no es cosa de madres. Desconozco cómo funcionará el biberón, pero tengo muy claro que la teta es cosa de todo el entorno, empezando por el padre. Sin el apoyo familiar puede llegar a ser imposible dar la teta. En mi caso concreto, después de casi 11 meses de LM “muy intensiva” y LME hasta los 7 meses, puedo decir que sin el apoyo de toda mi familia no lo hubiese conseguido.

Lo estoy logrado gracias a la complicidad de mi marido, por los relevos nocturnos a base de paseos, por llevarla a pasear por las tardes para que yo pudiese trabajar o descansar y por el apoyo que siempre me ha dado cuando me he saltado las recomendaciones pediátricas obsoletas y los manuales de hace 20 años que siguen vigentes, por ser mi mejor fan como madre y defender nuestra forma de criar a Celia delante de todo el mundo. De mi madre, por venir a 1500 km de distancia a cuidar de la niña mientras trabajo y así permitir que la teta esté siempre disponible cuando ella la demanda. De mi padre, por entender mi decisión, respetarla y mostrarse orgulloso de cómo estoy criando a mi hija. Y de mis amigas, por apoyarme en los momentos difíciles (como cuando le salieron los dientes y me mordió) y acompañarme moralmente y virtualmente a través del Washapp en las noches de teta interminables.


Es un trabajo en equipo. No hay más. Y ya basta de asumir nuestra responsabilidad y la de los demás. No aumentemos más la lista de “cosas por las que sentirnos culpables” en la crianza.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Yonki de la teta

Si buscas "Yonki de la teta" en el diccionario, sale una foto de Celia.

Los comienzos con la LME fueron lo peor: en el hospital con el sacaleches+jeringuilla porque no se agarraba al pezón. Dejamos el sacaleches por niña+ pezoneras. Y, finalmente, dejamos la pezonera por niña directamente a la semana de estar en casa.

Por las noches duerme muy bien, sólo se despierta para hacer 3-4 tomas de unos 10 minutos y volvemos a dormir (bendito colecho!), pero por el día (de 10 de la mañana a 11 de la noche) sólo quiere teta. Intentar hacer algo que no suponga tener la teta fuera es misión imposible, parece que sólo tiene programados dos modos diurnos: teta o llanto inconsolable.

Por supuesto que me encanta poder darle el pecho y no lo cambiaría, pero para que mentir: es un sacrificio importante. Además de encontrarme 12 horas atada al sofá o a la cama (aún no logro hacer piruetas, caminar o ir al baño con la niña en la teta), me encuentro con que al final del día mis pobres pezones no soportan ni el roce del camisón. 

Y ni que hablar de los moratones en los pezones (producto de algún chupetón fuera de sitio con alevosía y nocturno) y del accidente de la pezonera... cuando una noche me la coloqué justo encima del pezón y después de una media hora chupando nos dimos cuenta (Celia también se dio cuenta porque no salía nada). "Unfortunately" ya me había "formado" un pezón encima del pezón real y todo acabó en una herida a carne viva y la consiguiente postilla y cicatriz de guerra. 

Todas las madres con las que lo comento me dicen que es una etapa y que la cosa va a mejor (pero también decían que las contracciones tampoco dolían tanto...)